miércoles, 29 de octubre de 2014

29 de octubre, de cine.

Toma con la fiesta del cine! 2'90€! Así si, coño! Así si!
Resulta que ayer tuve una cita en el cine. Pero no de estas en las que vas con una chica a meterte mano en salas vacías (Salas vacías! ¿Eso qué es? YA NO EXISTEN. Puta fiesta del cine, ahora con las salas llenas no hay quien pueda) sino con mi padre y hermano.
Ni que regalasen las entradas! Casi no entramos. Colas enormes, colas falsas, cola de dos personas donde las palomitas, ancianas colándose, ancianas con un punzón clavado en la espalda... PURO CAOS.
Por fin entramos! ¿Dónde nos ponemos? Al fondo, siempre al fondo. Si alguna pareja va a meterse mano, que no sea yo quien me lo pierda.
Una vez comenzados los trailers empiezas a observar a la gente, diferenciamos: el pringado que compra palomitas, el listo que trae las palomitas de casa, la pareja anciana que no habla. el grupo de amigos que no callan, la pareja tapada con el abrigo, la típica familia feliz al completo, los niños que se ponen de pie, el que tira palomitas al de delante y un largo etcétera.
Así, empieza la película (comedia) y según salen las partes graciosas distinguimos diferentes tipos de personas: los de la risa fuerte, los que se ríen por todo, los que se ríen tarde, los que no se ríen, los que no se ríen por atragantamiento de palomita...
Y fin de la película. La película buena, pero la gente mejor. Cada persona es un mundo.

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