lunes, 27 de octubre de 2014

27 de octubre, los vecinos.

Siempre me he considerado un buen vecino, bastante social. Sujeto el ascensor, ayudo con las bolsas de la compra, doy los buenos días, dejo acariciar a mi perro y sin embrago, no les conozco. Es cierto que conozco el nombre de algunos y  hasta recuerdo su piso, pero aparte de esto no sé nada más. ¿Sabrán ellos mi nombre? ¿Mi edad? ¿Qué pensarán al verme, legañoso, todos los días a las ocho de la mañana? ¿Serán felices en sus familias? ¿Tendrán sueños? ¿Los habrán cumplido? ¿Tendrán una vida aburrida? ¿Verán los Simpson? Preguntas sin respuesta.
Están cerca, pero a la vez muy lejos. Desconocidos.
Supongo que seguirá siendo así. Seguiremos sonriéndonos mutuamente sin saber si hemos tenido o no un buen día. Lo único que se es que si mato a alguien, ellos saldrán en la tele diciendo el típico ''era un buen chico, siempre saludaba''.

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