Siempre me he considerado un buen vecino, bastante social. Sujeto el ascensor, ayudo con las bolsas de la compra, doy los buenos días, dejo acariciar a mi perro y sin embrago, no les conozco. Es cierto que conozco el nombre de algunos y hasta recuerdo su piso, pero aparte de esto no sé nada más. ¿Sabrán ellos mi nombre? ¿Mi edad? ¿Qué pensarán al verme, legañoso, todos los días a las ocho de la mañana? ¿Serán felices en sus familias? ¿Tendrán sueños? ¿Los habrán cumplido? ¿Tendrán una vida aburrida? ¿Verán los Simpson? Preguntas sin respuesta.
Están cerca, pero a la vez muy lejos. Desconocidos.
Supongo que seguirá siendo así. Seguiremos sonriéndonos mutuamente sin saber si hemos tenido o no un buen día. Lo único que se es que si mato a alguien, ellos saldrán en la tele diciendo el típico ''era un buen chico, siempre saludaba''.
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