jueves, 30 de octubre de 2014

30 de octubre, preguntas.

Ayer mientras paseaba surgió en mi cabeza una pregunta: ¿te gustaría conocer cómo va a ser toda tu vida? Puede que por un momento pensara que sí, pero decidí quedarme con el no ¿Dónde estaría la emoción? ¿Dónde estaría la sorpresa? No, no quería conocer mi futuro, pero me empezaron a surgir preguntas: ¿dónde viviría? ¿tendría un lugar fijo en el mundo o iría de lugar en lugar? ¿trabajaría? ¿dónde? ¿en qué? ¿me casaría? Y si así fuera, ¿con quién? ¿la conozco ya? Y si no la conozco, ¿dónde y cuándo la conoceré? Preguntas sin respuesta. Decidí parar. Lo que tenga que pasar, pasará.
Definitivamente no quiero conocer mi futuro, lo único que quiero es que a una edad muy avanzada, a un día de mi muerte, esté sentado con mi mujer, una ancianita adorable, en algún lugar del norte y decirle: ''¿Sabes una cosa? Estoy enamorado de ti y esta vida que he vivido contigo la volvería a vivir mil veces más''.


miércoles, 29 de octubre de 2014

29 de octubre, de cine.

Toma con la fiesta del cine! 2'90€! Así si, coño! Así si!
Resulta que ayer tuve una cita en el cine. Pero no de estas en las que vas con una chica a meterte mano en salas vacías (Salas vacías! ¿Eso qué es? YA NO EXISTEN. Puta fiesta del cine, ahora con las salas llenas no hay quien pueda) sino con mi padre y hermano.
Ni que regalasen las entradas! Casi no entramos. Colas enormes, colas falsas, cola de dos personas donde las palomitas, ancianas colándose, ancianas con un punzón clavado en la espalda... PURO CAOS.
Por fin entramos! ¿Dónde nos ponemos? Al fondo, siempre al fondo. Si alguna pareja va a meterse mano, que no sea yo quien me lo pierda.
Una vez comenzados los trailers empiezas a observar a la gente, diferenciamos: el pringado que compra palomitas, el listo que trae las palomitas de casa, la pareja anciana que no habla. el grupo de amigos que no callan, la pareja tapada con el abrigo, la típica familia feliz al completo, los niños que se ponen de pie, el que tira palomitas al de delante y un largo etcétera.
Así, empieza la película (comedia) y según salen las partes graciosas distinguimos diferentes tipos de personas: los de la risa fuerte, los que se ríen por todo, los que se ríen tarde, los que no se ríen, los que no se ríen por atragantamiento de palomita...
Y fin de la película. La película buena, pero la gente mejor. Cada persona es un mundo.

lunes, 27 de octubre de 2014

27 de octubre, los vecinos.

Siempre me he considerado un buen vecino, bastante social. Sujeto el ascensor, ayudo con las bolsas de la compra, doy los buenos días, dejo acariciar a mi perro y sin embrago, no les conozco. Es cierto que conozco el nombre de algunos y  hasta recuerdo su piso, pero aparte de esto no sé nada más. ¿Sabrán ellos mi nombre? ¿Mi edad? ¿Qué pensarán al verme, legañoso, todos los días a las ocho de la mañana? ¿Serán felices en sus familias? ¿Tendrán sueños? ¿Los habrán cumplido? ¿Tendrán una vida aburrida? ¿Verán los Simpson? Preguntas sin respuesta.
Están cerca, pero a la vez muy lejos. Desconocidos.
Supongo que seguirá siendo así. Seguiremos sonriéndonos mutuamente sin saber si hemos tenido o no un buen día. Lo único que se es que si mato a alguien, ellos saldrán en la tele diciendo el típico ''era un buen chico, siempre saludaba''.

miércoles, 22 de octubre de 2014

22 de octubre, los miércoles.

Hoy me he levantado sabiendo que algo iba mal. Un miércoles no puede ser un buen día. Nunca. Creo que alguien debería hacer una estadística sobre el número de personas que tienen un mal día un miércoles. El porcentaje debe ser altísimo.
Pero, ¿es peor un miércoles que un lunes? Claro que si. Seamos realistas, los lunes no somos conscientes de qué pasa, andamos medio zombis por las calles, por clase, por el trabajo. Nos dicen cualquier cosa y sonreímos como unos estúpidos con la cabeza todavía puesta en el sábado por la noche, donde seguramente estábamos tomando algo, dando una vuelta, dándolo todo en alguna discoteca o teniendo sexo con la vecina del quinto. Seguramente estemos teniendo una mierda de día pero aún así sonreímos, ¿por qué no? No somos conscientes.
Así, llegamos al martes, donde empezamos a sospechar que ha empezado una nueva semana. ''No, no puede ser. Es una pesadilla'', nos decimos. Entre realidad y pesadilla se pasa el día rápidamente. Pero llega el miércoles; este día será para nosotros el inicio de la semana. Asumimos que el fin de semana ya pasó y que empieza posiblemente otra nefasta semana. ¿Están todos los relojes rotos?, nos preguntamos. El día parece no tener fin.
Pero no hay de qué preocuparse, después de pisar tres mierdas de perro más grandes que un contenedor, recibir dos suspensos, clavar un punzón a alguien, perder cinco euros, pillar el ébola, comer lentejas, ser atropellado, haber muerto (yo moriré un miércoles, lo tengo claro) llegará el final del día y podremos volver a sonreír como unos estúpidos durante el jueves y viernes pensando en lo que haremos el fin de semana.

martes, 21 de octubre de 2014

21 de octubre, libertad.

Hace tiempo que quiero contar algo. ¿Puede un libro hacerte soñar?, ¿puede abrirte los ojos?, ¿puedes estar deseando llegar a casa para coger ese libro y perderte en sus páginas?. ¿puedes enamorarte de la protagonista? Es curioso como engancha un libro. ¿Y a qué viene esto?
Hace un par de semanas, luchando contra el aburrimiento, cogí un libro. En el momento que empecé a leer, no quería parar. Me enamoraba todo lo que hablaba la protagonista. Me enamoraba ella y lo que quería: viajar, ir a otro país en busca de aventura. Aventura. Creo que no existe una palabra que me guste más. Para la protagonista debía de ser igual porque se lanzó a ella sin dudarlo. ¿Acaso no es un sueño para todos ir a otro país, aprender su lengua, conocer a nuevas personas, nuevas culturas, nuevas comidas? Sí, claro que sí. 
Así pues, la protagonista viajó dejando atrás un posible marido y a su familia. ¿Si esta chica hubiera estado enamorada de ese posible marido habría viajado? Quién sabe. Si un espíritu es libre, es libre siempre. Sin embargo dejar la familia atrás debe ser muy duro. Aún así emigró, al fin y al cabo, si se equivocaba podría volver. Creo que todos tendríamos que arriesgarnos y equivocarnos.
Una vez allí, sola y perdida en un país desconocido tuvo que sentir miedo. ¿Y qué? Era libre. Todos hemos querido ser alguna vez libres, hacer lo que uno quiera sin dar explicaciones, movernos sin decir el paradero, ¿y lo somos? Claro que no.
Pero ella sí. Y un espíritu libre enamora.


¿Cómo comenzar un blog?

No me importa. Pero, ¿por qué empezarlo? Hoy estaba en clase hablando con un gran amigo mio. Resulta que él tiene un blog donde escribe cosas, sus cosas. Y me he dicho, ¿por qué no?
Estoy en un momento de mi vida en el que quiero algo nuevo, algo diferente a algo que haya hecho antes. Es cierto que he tenido otros blogs antes de este, pero con fines totalmente diferentes. Pienso que este blog será para mi un modo de escape, de contar lo que quiera contar, de soltar lo que tenga que soltar, de escribir, de escupir...
Esta mañana pensaba que esto era una idea maravillosa, ahora lo pienso menos. Al fin y al cabo, ¿lo leerá alguien? ¿le interesará a alguien lo que un chico de diecinueve años puede escribir en su blog? Son preguntas que ahora mismo no se pueden responder. Lo único que espero es ignorar a la parte de mi que dice que esto es una tontería.