Hoy me dirijo a ti. Te voy a hablar del futuro. No un futuro lejano en realidad, sino cercano.
Noche Vieja de 2014. Veo a mis primos, nerviosos, con las uvas en la mano. Veo a mis padres sonriendo, a mi tía delante del televisor, a mis hermanos a mi lado y a mi abuelo sentado en su sillón presidencial. Yo estoy pensando en ti. Tengo las uvas en la mano y años atrás hubiera estado pensando qué palabra voy a decir primero ese año, pero no, estoy pensando en ti. Este año, 2014, puedo decir que ha sido el mejor de mi vida, y lo puedo decir por ti. Recuerdo el primer día que te vi. Y el segundo. Y el tercero. Ay el tercero... Pude comprobar que es verdad eso que dicen de que a la tercera va la vencida. Fui feliz, como nunca antes lo había sido.
Quedan cinco minutos para 2015. No necesito más de dos minutos para recordar todo lo vivido contigo, porque nunca se me ha olvidado. Tras dos minutos pienso en elegir el mejor recuerdo, como si fuera a invocar un patronus. Cierro los ojos y al abrirlos nos están echando una foto a ti y a mi. He salido con los ojos cerrados, había una mosca. Nos devuelven tu móvil, nos reímos. Me encanta verte reír. De este día nos llevaremos el recuerdo de que en este pueblo que sabes todos los señores llevan polo y nos guardaremos el billete de tren. No sólo en el bolsillo, también en el corazón. Con este recuerdo me quedo, el mejor que he vivido.
jueves, 18 de diciembre de 2014
martes, 9 de diciembre de 2014
9 de diciembre, soy idiota.
No sé como sentirme. Siento que te he perdido otra vez. ¿Por qué me equivoco en todas mis decisiones? ¿Por qué estropeo todo lo que es importante para mi? Estoy cansado de hacerlo todo mal.
Cuando te conocí supe que serías mi debilidad. Supe que serías esa persona diferente, que lo cambiaría todo. Única. Es extraño pero siento que te conozco desde siempre, como si te hubiese estado esperando dieciocho años, como si estuviéramos destinados a conocernos, como si no supiera qué es la felicidad hasta encontrarte. Conocerte no ha sido una casualidad y si lo ha sido, creo que es la casualidad más bonita del mundo. Pero no, no puede haber sido casualidad.
Siento que eres parte de mi, que te llevo conmigo. Que tenemos esa conexión que poca gente tiene. Pensar lo mismo, decirlo a la vez. Contigo soy feliz y sin ti veo que a la vida le falta alegría. Para mi eres la felicidad en persona,
Y ahora llega la Navidad. Miento si digo que no te he imaginado muchas veces a mi lado, en un hostal nevado, abriendo regalos y poniendo esa sonrisa que tienes. Esa sonrisa con la que me quedo atontado. Esa sonrisa por la que lo daría todo. Por eso no quiero perderte. Porque sueño con ver tu sonrisa día a día.
Cuando te conocí supe que serías mi debilidad. Supe que serías esa persona diferente, que lo cambiaría todo. Única. Es extraño pero siento que te conozco desde siempre, como si te hubiese estado esperando dieciocho años, como si estuviéramos destinados a conocernos, como si no supiera qué es la felicidad hasta encontrarte. Conocerte no ha sido una casualidad y si lo ha sido, creo que es la casualidad más bonita del mundo. Pero no, no puede haber sido casualidad.
Siento que eres parte de mi, que te llevo conmigo. Que tenemos esa conexión que poca gente tiene. Pensar lo mismo, decirlo a la vez. Contigo soy feliz y sin ti veo que a la vida le falta alegría. Para mi eres la felicidad en persona,
Y ahora llega la Navidad. Miento si digo que no te he imaginado muchas veces a mi lado, en un hostal nevado, abriendo regalos y poniendo esa sonrisa que tienes. Esa sonrisa con la que me quedo atontado. Esa sonrisa por la que lo daría todo. Por eso no quiero perderte. Porque sueño con ver tu sonrisa día a día.
lunes, 1 de diciembre de 2014
1 de diciembre, pregúntaselo a tu madre.
Vuelvo a esperar el ascensor. Ha sido un día muy largo. Me ducho y voy a recoger a los niños. Están en casa de sus abuelos. Llamo al timbre. Nada más entrar por la puerta recuerdo la primera vez que entré en esta casa. Últimamente estoy nostálgico, serán las navidades. Veo a mi suegro bromeando con los niños. Sonrío al verles. Rápidamente mi suegra empieza a ofrecerme comida. Vuelvo a sonreír.
Media hora después volvemos los tres a casa. Me cuentan que tal su día, me cuentan que han sido buenos. me cuentan que han hecho la carta a los Reyes. ''Ya veremos que tal se portan los Reyes'', les digo. Una frase que ha marcado toda mi infancia.
Esta noche cenaremos pavo. Nos ponemos manos a la obra prometiéndonos que cuando llegue mamá de trabajar estará todo listo. Son más de las ocho cuando terminamos. ''Sólo nos falta una cosa, la salsa secreta'', les digo. Ellos sonríen, saben de lo que hablo. Cesc abre el armario y saca ese bote amarillo que lleva quince años en el armario. No es un bote cualquiera, es especial. ''¿De dónde lo sacasteis?, me preguntan. Sonrío al ver el bote. Llaman a la puerta. Aparece la chica de mi vida. Nos besamos. Me dirijo a los niños. ''Pregúntaselo a tu madre''.
Media hora después volvemos los tres a casa. Me cuentan que tal su día, me cuentan que han sido buenos. me cuentan que han hecho la carta a los Reyes. ''Ya veremos que tal se portan los Reyes'', les digo. Una frase que ha marcado toda mi infancia.
Esta noche cenaremos pavo. Nos ponemos manos a la obra prometiéndonos que cuando llegue mamá de trabajar estará todo listo. Son más de las ocho cuando terminamos. ''Sólo nos falta una cosa, la salsa secreta'', les digo. Ellos sonríen, saben de lo que hablo. Cesc abre el armario y saca ese bote amarillo que lleva quince años en el armario. No es un bote cualquiera, es especial. ''¿De dónde lo sacasteis?, me preguntan. Sonrío al ver el bote. Llaman a la puerta. Aparece la chica de mi vida. Nos besamos. Me dirijo a los niños. ''Pregúntaselo a tu madre''.
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