lunes, 4 de julio de 2016

Benidorm, andén 28.

"-Mira cielo, es ahí, andén 28"- la miré y por fin sonrió. Se atacaba mucho cuando no encontraba algo y se empezaba a quejar diciendo palabras como 'opresor', 'machista' o cosas así, que aunque no vinieran al caso las decía. Y a mi me encantaba, ni se lo podía imaginar. Ambos llevábamos el típico sombrero de paja para la playa, con la maleta a cuestas y gafas de sol. Parecíamos extranjeros, totalmente fuera de lugar de aquella estación fría y vacía. En seguida empezamos a aprovecharnos de esto y puestos a esperar el autobús, lo hicimos gastando bromas a los típicos abuelos que van a Benidorm a ponerse negros como un grillo. Jane eligió ventana, y a mi me tocó pasillo. Nos pusieron la típica película de autobús, la cual empezamos a interpretar con nuestros propios diálogos. Yo me quedaba mirándola mientras reía y pensaba "soy feliz de estar aquí con ella, no me cambiaría por nadie en el mundo". Cogía su mano mientras me hablaba y notaba que era la mano que quería tener a mi lado toda la vida. El viaje duró cerca de 6 horas y cuando llegamos, un olor a mar, seguido de un calor espantoso nos invadió. No teníamos mucha idea de ir al hotel, pero no nos importaba. Tras 20 kilómetros andando, o eso contó ella años después a nuestros nietos, llegamos al hotel. Era un hotel pequeñito, acojedor y con una señora en recepción que nos era muy conocida. Nos miramos, los dos pensábamos lo mismo, nos reímos, pero supimos que no podía ser la misma persona. Una vez nos dio las llaves de la habitación, subimos, y antes de nada, investigamos. Era un momento genial para nosotros, se nos llenaba la cara de ilusión pensando donde podríamos cocinar aquella vez. Tras una larga búsqueda y dejar las maletas, me senté en la cama. Jane vino y se tiró encima mia. "Vamos a jamar tanto en el buffet que no vamos a caber por la puerta" me dijo. "Esto hay que amortizarlo, cielo". Nos reímos. Me dio un abrazo por detrás como aquella vez hacía unos años y me susurró al oído que no quería que esa semana acabase. La miré, "si esta semana acaba, vendrán muchas más, porque te voy a querer toda la vida". Puso esa cara suya de felicidad, mirando para abajo y nos besamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario