Planes, muchos planes. Tantos, que decidimos casarnos. Cuatrocientos invitados, veinte tortillas y vasos de plástico para todos. '¿Dónde nos casamos?' surgió en la conversación. 'Si es contigo, donde sea' respondimos. Sitios, muchos sitios. Tantos, que hasta la tienda del chino nos valía.
Estoy nervioso, me aprieta la corbata. 'Y eso que yo siempre he sido muy de corbata', pienso. Miro a los invitados, no conozco ni a la mitad. Creo que el de la cuarta fila es el tipo al que preguntamos en la estación, ¿que hará aqui? Supongo que tiene un papel importante en mi vida.
'Estando juntos, no sé ni dónde estamos... Será porque te amo' suena en mi cabeza. Dulce canción. ¿Pero por qué se retrasa? Supongo que ya tendría que estar acostumbrado.
Sin embargo, sigo esperando. Un tal 16 de marzo, un dia más de esta historia sin final.